Quince mil personas mueren todos los días innecesariamente de sida, tubercolosis y Malaria. Más de ocho millones de personas mueren todos los años, porque son demasiado pobres para sobrevivir.
El problema de la pobreza que se traduce en estas cifras de muerte es una auténtica afrenta para todos. ¿Realmente nos preocupan estas vidas?. Si verdaderamente considerasemos estas vidas – las africanas – como las nuestras, haríamos mucho más por acabar con esta verguenza. Unos dirán que no nos podemos permitir solucionar este problema, otros en cambio dirán que lo que no podemos permitirnos es no hacer nada.
Habrá muchos que digan, que son ellos los responsables de salir de esta situación, que tienen que espabilar y que ayudandoles no les hacemos ningún favor, y aunque haya parte de razón en esta crítica, yo me pregunto sí con ocho millones de muertos al año, ¿podemos ser tan categóricos?
No podemos decir, que nuestra generación no sabía como hacerlo, tampoco podremos decir que nuestra generación no podía permitírselo, tampoco podíamos decir que nuestra generación carecía de razones para hacerlo.
En cuanto a los cristianos, sabemos de que nos van a examinar en el “atardecer de la vida”, tenemos las preguntas del exámen, el sueño de cualquier estudiante de selectivad, en cualquier caso, y a persar de saber las preguntas, no se…
Copio del Evangelio de San Mateo 25, 31-46:
31 Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con
él, se sentará en trono de su gloria. 32 Y todos los pueblos se congregarán
delante de él, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa a
las ovejas de los cabritos, 33 y pondrá a las ovejas a su derecha y los
cabritos a su izquierda.
34 Entonces el rey dirá a los de su derecha: ‘¡Venid, benditos de mi Padre,
recibid la herencia del reino preparado para vosotros desde el comienzo del
mundo! 35 Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis
de beber; era forastero y me acogisteis; 36 estaba desnudo, y me
vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel y vinisteis a verme. 37
Entonces los justos le responderán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te
dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos
forastero, y te acogimos; o desnudo y te vestimos?, 39 ¿Cuándo te vimos
enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? 40 Y el rey les dirá: en verdad os
digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mi
me lo hicisteis.
41 Entonces dirá también a los de su izquierda: ¡Apartaos de mí, malditos, al
fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles! 42 Porque tuve hambre
y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, 43 era
forastero y no me acogisteis; estaba desnudo y no me vestisteis; enfermo y
en la cárcel y no me visitasteis’. 44 Entonces dirán también estos: Señor,
¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o
en la cárcel y no te asistimos? 45 Y él entonces les responderá: ¡En verdad os
digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también
conmigo dejasteis: Cada vez que dejasteis de hacerlo con uno de éstos más
pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo!.